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Consejos básicos para el cuidado de suculentas

Los siguientes consejos son una guía básica para el cuidado de plantas suculentas. Cada familia o especie tiene sus particularidades, y al mismo tiempo los cuidados dependen en gran medida de las condiciones ambientales. Sin embargo podrás partir de esta breve introducción para comprender sus necesidades fundamentales, así como los errores más habituales. Únicamente la experiencia te permitirá conocer de forma exacta como cuidar tu suculenta.

Riegos

 

La principal característica de las plantas crasas o suculentas, es que son capaces de almacenar agua en cantidades mucho mayores que el resto de plantas, con el fin de sobrevivir durante periodos de sequía relativamente largos. No se ha de malinterpretar esta caractacterística: las plantas suculentas necesitan agua para crear y mantener esas reservas, pero la frecuencia de riegos ha de ser mucho menor.

 

Como pauta general para los iniciados en el cuidado de suculentas, es recomendable espaciar los riegos de forma que el sustrato llegue a secarse "suficientemente" entre un riego y el siguiente, no debiendo permanecer mojado durante más de una semana. Con temperaturas mayores generalmente se ha de regar de forma frecuente y abundante, con temperaturas bajas se han de espaciar más e incluso suspender los riegos.

 

Aunque la mayor parte de las plantas crasas realizan hibernación durante los meses fríos, algunas tambien reducen su actividad durante el Verano (a partir de 20 grados centígrados) y continúan con su desarrollo entrado el Otoño. En este caso debemos moderar el riego no solo por el Invierno si no también durante el Verano, y aprovechar los meses de desarrollo para realizar la mayor aportación de agua. 

 

​Para decepción de muchos, no se puede concretar más. La frecuencia entre riegos, el tiempo que permanecerá húmedo el sustrato, y el tiempo que admite la planta un sustrato húmedo, dependen de infinidad de factores. Entre ellos se encuentran las características del sustrato, de la maceta, de la planta y las condiciones ambientales.

Luz
 
Usualmente requieren de buena iluminación, aunque largas exposiciones al sol directo pueden ser perjudiciales para muchas especies, debiendo tomar ciertas precauciones.
 
Un conjunto importante de suculentas son originarias de zonas desérticas o semidesérticas, donde se ven expuestas a grandes cantidades de luz solar directa. Esto es posible porque la propia planta, a lo largo de las diferentes épocas anuales, sufre un proceso de adaptación a la intensidad de luz solar que recibe. En estas zonas, aunque la radiación solar sea mucho mayor que la existente en el norte de España, tanto en intensidad como en duración, su variación a lo largo del año se produce de forma lenta y progresiva. En tales condiciones, las suculentas propias de estas zonas son capaces de seguir el ritmo fijado por el clima, pudiendo adaptarse y sobrevivir durante los meses mas calurosos, secos y solerados del año. Sin embargo, el clima de la zona cantábrica es totalmente distinto. Las estaciones de Otoño e Invierno son especialmente oscuras. La suculenta se adapta a esta situación: su protección ante los rayos solares se reduce drásticamente para poder aprovechar al máximo la poca luz disponible. Es habitual que los primeros días soleados aparezcan tras semanas o meses de lluvias y cielo nublado. Este repentino cambio puede provocar resultados fatales en aquellas suculentas expuestas al sol. Algunas serán capaces de realizar una rápida adaptación: las zonas u hojas más jóvenes, desarrolladas durante los meses anteriores, tomarán tonos oscuros y rojizos. En otros casos, estas mismas zonas sufrirán quemaduras. Al cabo de varios días apareceran como zonas marrones y secas.
 
Conocer qué especies soportan cambios repentinos, o cuales admiten luz solar directa prolongada, puede conseguirse en base a la experiencia personal o consultando guías de cuidados de las diferentes especies. Lás más sensibles a los cambios bruscos deberán situarse siempre en zonas de luz indirecta o a semisombra. Algunas admiten, e incluso se recomienda, varias horas de exposición a luz solar directa, pero siempre de forma controlada y evitando las horas de mayor radiación. Si esto no es posible, es preferible situarlas permanentemente a semisombra.
Temperatura

 

Las mayores precauciones en la zona del norte de España se refieren a las temperaturas mínimas, dado que las máximas siempre son moderadas a lo largo de todo el año, y relativamente distantes a la máxima soportada por cualquier suculenta. 

 

Evidentemente, el periodo de mayor riesgo en cuanto a las temperaturas mínimas es el Invierno. No todas las sucuelentas soportan temperaturas negativas, aunque tambien depedende enormemente del periodo de tiempo por el cual se mantenga dicha situación.

 

En caso cultivar suculentas en el exterior, se ha de tener especial cuidado con las heladas. En las heladas se combinan temperaturas negativas con gran acumulación de humedad, transportada por el propio aire. Dicha humedad se deposita y solidifica sobre las superficies en forma de cristales, especialmente durante la noche. Aunque una suculenta pueda aguantar temperaturas negativas de forma puntual o en un ambiente poco húmedo y estable, puede no soportar una helada. Sería recomendable moverlas temporalmente al interior, o bien cubrirlas parcialmente para protegerlas del viento directo.

 

Por otra parte, y aunque no es la causa directa, es común que las temperaturas bajas estén acompañadas de pudriciones de plantas y raices. Hay que recodar en este punto que una alta humedad del sustrato puede probocar la aparición de hongos. Con temperaturas bajas este problema se agrava, dado que el sustrato tenderá a permanecer húmedo durante mucho más tiempo, y muchas plantas estarán en época de hibernación (menor consumo de agua, menor actividad, menor resistencia). Como ya se ha mencionado, durante el invierno se ha de moderar e incluso suspender los riesgos en las especies más delicadas. 

Transplantes

 

Las suculentas cultivadas en maceta precisan de un cambio sustrato y maceta cada dos años aproximadamente, dependiendo del tipo de cultivo que se realice (Búsqueda o restricción del crecimiento, multiplicación, hornamental...).

 

En general, para que una suculenta se mantenga sana y tenga un crecimiento adecuado, se realizará el transplante en los siguientes casos:

 

- Tamaño excesivo de la planta respecto a la maceta.

- Las raices escapan por el agujero de drenaje

- Tierra empobrecida o en malas condiciones

 

La época ideal para trasplantar es la Primavera, por ser el principal periodo de crecimiento de la planta. Durante el transplante se eliminará el sustrato antiguo, siendo además recomendable podar y limpiar las raices. Esto consiste en recortar las raices excesivamente largas o enroscadas en la base de la maceta, y quitar restros de raices muertas. Con ello se facilitará el desarrollo de nuevas raices sanas y fuertes. Tambien puede realizarse la extracción de hijuelos con fines de multiplicación o limpieza. Es aconsejable eliminar los hijueos más débiles o peor hubicados si se busca un crecimiento más vistoso y equilibrado, los hijuelos restantes crecerán más sanos y vigorosos entorno a la planta madre. De mismo modo, en caso de suculentas con hojas, se aprovechará para eliminar las hojas secas cercanas a la tierra que aun se encuentre fijadas al tallo, reduciendo así el riesgo de aparición de hongos u otras plagas.

 

Dado que se producirán cortes y heridas en las raices o tallo durante estas operaciones, es recomendable no regar la planta por un periodo de entre una y dos semanas. Por este mismo motivo, se evitarán los transplantes durante el Invierno.

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